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Dolor de dientes

Si tienes dolor de dientes lo mejor que puedes hacer es acudir a tu dentista. Para que te sirva como guía y apoyo, aquí te vamos a mostrar algunas de las posibles causas y también los tratamientos.

¿Por qué me duelen los dientes?

El dolor de dientes puede deberse a varios motivos. Si el dolor se produce al comer o beber alimentos fríos o calientes se debe a la sensibilidad dental. Al estar la dentina al descubierto este dolor es más acuciante cuando la temperatura de la boca es así de variable.

El dolor de dientes también puede deberse a una infección periapical. Este dolor suele aparecer en la mordida y es como si se tratara de un pinchazo. Cuando el dolor de agudo o crónico se puede deber al dolor pulpar. Esto quiere decir que la pulpa del diente está en degeneración y, por lo tanto, duele.

Tratamientos para el dolor de dientes

Lo más recomendable es acudir al dentista para que pueda localizar el origen del problema y tratar de poner remedio. Sin embargo, hasta que vayas al dentista existen algunos remedios caseros que te pueden ayudar con el dolor dental.

Puedes tomar infusiones de té negro, ya que son un buen analgésico natural y también llevar a cabo enjuagues con una solución salina.

Otro remedio casero que suele funcionar es colocar un diente de ajo con un poco de sal sobre el diente afectado. El ajo es antibacteriano y puede acabar con el dolor. También puedes tratar el dolor aplicando frío, sobre todo si hay una inflamación en la boca.

De la misma forma que sucede al tomar el té negro, también puedes tomar clavo de olor. Este clavo de olor se trata de un analgésico natural para el dolor que se produce en los dientes.

Paladar amarillento

En esta ocasión vamos a hablar del paladar amarillento, de manera que explicaremos de qué se trata, y sobre todo nuestros dentistas analizan las principales razones por las que se produce y las alternativas que tenemos para solucionarlo.

Qué es el paladar amarillento

El paladar amarillento o paladar amarillo se puede producir por distintos factores, entre los cuales destacan algunas enfermedades y lesiones.

Básicamente es un problema en el que se observa una coloración amarillenta en la zona del paladar e incluso se llega a notar un tacto extraño con la lengua, por lo que es menos frecuente que lo identifiquemos por nuestra parte, y suele revelarse en las visitas de control al dentista.

Por qué se amarillea el paladar y cómo solucionarlo

Vamos a determinar las principales causas por las que se produce el paladar amarillento, de manera que a su vez aprenderemos el modo en que podemos tratarlo:

  • Abscesos: presencia de una pequeña lesión que se infecta y acumula pus.
  • Aftas: aparición de pequeñas heridas que se infectan aunque generalmente suelen desaparecer en pocos días.
  • Candidiasis oral: se produce cuando se acumulan muchos patógenos, desembocando en una infección que, de no ser tratada, se puede extender a otras partes del organismo.
  • Carotenemia: se produce cuando se acumula demasiado caroteno en la piel y las mucosas.
  • Colutorios: los colutorios con ingredientes oxidantes pueden favorecer la aparición de este color amarillento.
  • Herpes: el virus causante del herpes provoca heridas similares a las llagas, pero con la particularidad de que se produce pus.
  • Ictericia: se acumula demasiada bilirrubina en la sangre o existen demasiados cálculos en la bilis.
  • Mala alimentación: la anorexia y la bulimia puede ser otro factor.
  • Mala higiene: esto da lugar a la acumulación de bacterias y gérmenes que a su vez desemboca en mal aliento, hinchazón, dolor e incluso hemorragias.
  • Medicamentos: hay medicamentos como la amodioquina, cloroquina, quinacrina y antirretrovirales que lo pueden causar.
  • Nicotina: los jugadores tienen una mayor predisposición a la lengua peluda negra que amarillea el paladar.
  • Xerostomía: si las glándulas salivales no producen saliva suficiente, se favorece la acumulación de bacterias y gérmenes.
  • Otras afecciones: el paladar amarillento también se puede producir por problemas inmunitarios.

El absceso dental es una infección en los tejidos internos de la boca que cursa con gran producción de pus e inflamación aguda, provocando molestias y dolores muy fuertes. La manifestación externa de un absceso dental es el coloquialmente denominado flemón.

Sin un adecuado tratamiento, la infección puede extenderse a otras partes de la boca e incluso del cuerpo.

Causas

El origen del absceso dental siempre es una infección bacteriana. Inicialmente la bacteria ataca a un diente con caries, a la parte externa de la encía, a la raíz del diente o incluso a la zona ósea en la que la pieza dental está anclada a la mandíbula. En los tres últimos casos la causa de fondo suele ser una gingivitis o una periodontitis.

Evolución

Los tejidos blandos de la boca que rodean a muelas y dientes son el caldo de cultivo ideal para las bacterias, por lo que estas se propagan con rapidez originando masas de pus muy importantes.

Si el pus encuentra una vía de salida, la infección, aun siendo grave, puede parecer poco aparatosa. Pero si no ocurre así, a medida que se destruye el tejido el pus se acumula en el interior provocando una gran tensión y un aumento de volumen. Es el conocido flemón.

Además de la inflamación y la irritación, las bacterias suelen afectar al nervio dental, por lo que estos abscesos suelen cursar junto con dolores de una altísima intensidad.

Tratamiento

El tratamiento de primera elección según los dentistas de Area Dental, consiste en la utilización de antibióticos. Si el absceso es muy importante, el odontólogo puede decidir drenarlo previamente para extraer el pus,  aliviando los dolores del paciente y acelerando el proceso de curación.

Los antibióticos se acompañan con la administración de analgésicos y antiinflamatorios orales.

Si la infección ha sido de envergadura, es muy probable que una vez eliminada haya que proceder a extraer una o varias piezas dentales.

Tras el tratamiento de un absceso dental debe atacarse el trastorno de fondo que provoca la infección: caries, gingivitis o periodontitis. De lo contrario, el paciente sufrirá episodios recurrentes de infección, con o sin absceso.

En el pasado era común que las personas tuvieran miedo por ir al dentista, pues muchos de los tratamientos eran dolorosos, así surgió la Odontofobia.

Sin embargo, hoy en día, gracias a los avances tecnológicos en el campo de la Odontología, se podría decir, que todos los tratamientos son indoloros.

Tal vez puedan generar incomodidad o sensación de presión, pero es un hecho que ya no hay motivo para temer las citas al dentista.

A pesar de ello, muchas personas siguen con ese miedo al Odontólogo. Es por eso que te contamos algunas estrategias que puedes utilizar si es que padeces de Odontofobia o algún familiar o persona cercana a ti.

Algunas de las claves para reducir la Odontofobia, son las siguientes:

  1. Presentarse a la Clínica Dental con tiempo antes de realizarse cualquier tipo de tratamiento. Esto te ayudará a familiarizarte con el lugar y detectar cuáles son los factores te provocan ansiedad para comentarlo con las personas que trabajan en la Clínica y que puedan ayudarte en la medida de sus posibilidades.
  2. Agendar la cita temprano por la mañana, así evitarás la ansiedad de tener que esperar y llegarás descansado.
  3. No llegar con demasiada anticipación a la cita, podría desencadenar aún más ansiedad, precisamente, lo que se desea evitar.
  4. Realizarse procedimientos sencillos en primera instancia y dejar los más complicados como los implantes dentales para el final, así ganarás confianza y te sentirás más cómodo en cada cita. Te aconsejamos que inicialmente pruebes con un diagnóstico general, luego con radiografías y limpieza dental, todos procedimientos simples, no invasivos.
  5. Comentar con el Odontólogo sobre del miedo que se siente al asistir a este tipo de citas y hablar acerca de una señal para parar el procedimiento en caso que se requiera.
  6. Escuchar música con auriculares, ya sea relajante o la de preferencia del paciente.
  7. Consultar acerca de las posibilidades de sedación en caso de necesidad.